miércoles, 3 de septiembre de 2014

VINO DE LA CABEZA


Sin duda alguna, Mendoza le sienta más que bien. Está derecho, “tomba” todo lo que se le cruza por el camino. Hay ondas positivas, lucha hasta el final, gana todo lo que juega. Atención los casinos y las loterías: los de rojo y blanco apuestan a todo y les va de maravilla. Sin una de sus figuras claves (Teófilo Gutiérrez), River se presentó en la tierra del vino y se tomó hasta la última gota de la copa. En la última jugada, gracias al cabezazo de Germán Pezzella, los de Núñez se llevan una victoria que fue merecida solo por lo hecho en el segundo tiempo. Salud, y algo de suerte.


No jugó del todo bien. No fue el mismo que venía sometiendo a los rivales de manera profunda y voraz, pero aun así le bastó con ráfagas de fútbol en el complemento para volver a Buenos Aires con el triunfo. Si bien el trabajo en defensa y adelante fue aceptable, se pudieron observar diferencias mayormente en el ataque producto de la ausencia de Gutiérrez. No le sobró nada pero la cabeza funciona distinta cuando se trabaja post victoria.

El trámite del primer tiempo se le hizo bastante complicado a River. Nunca pudo encontrarle la vuelta y enfrente tenía un equipo bien plantado y que estuvo atento en todas sus líneas en gran parte de los 45 minutos iniciales. De arranque, el elenco que dirige Marcelo Gallardo estaba desorientado y esto posibilitó algunos avances de Godoy Cruz que llevaron peligro al área de Marcelo Barovero. A los 6, luego de una jugada por el sector izquierdo del ataque visitante, la pelota quedó en la medialuna para que Carlos Sánchez sacara el remate con el pie derecho. El arquero Sebastián Moyano controló a medias y el rebote quedó en poder de Leonardo Pisculichi que increíblemente desperdició la chance cara a cara con el guardameta localista. Todo era muy lento y el “Millonario” tenía un equipo muy largo que no lograba afianzarse en la última jugada. El “Tomba” por su parte, llegaba sobre todo por el medio con Fernando Zuqui y con Daniel González pero el balón nunca le llegaba ni a Jaime Ayoví ni a Rubén Ramírez que estuvo bastante fastidioso. El cero marcaba la baja producción futbolística de ambos y el descanso era lo mejor que les podía pasar.

Ya con la segunda etapa en marcha, River salió decidido a imponer algo del juego que venía mostrando en los partidos del Torneo de Transición. Es cierto que mucho de ese juego dependía de Pisculichi que alternaba buenas y algunas no tantas. De hecho, se perdió un gol con un remate de más de 20 metros apenas controlado por Moyano y que, después de dar en el palo, Sánchez se lo perdía de frente al arco. El local no daba pie con bola y quedaba a contra pierna ante los avances del rival. Lo tuvo el intrascendente Rodrigo Mora, pero el remate de cabeza fue controlado por el guardameta del “Tomba”. También el “Negro” Sánchez, pero no había caso.

Los ingresos de Tomás Martínez, Sebastián Driussi y de Augusto Solari intentaban cambiarle la cara a un River un tanto apagado. “Tomi” llevó la camiseta número 10 y las pocas que tuvo las resolvió con justeza. Se acercaba el final y parecía que el marcador se encaprichaba en quedar en cero. Pero cuando el reloj marcaba el descuento,  segundos antes del minuto 92 para ser más exactos, el tiro libre enviado por “Piscu” en forma de centro llegó hasta la cabeza castaña clara de Pezzella. Germán conectó y festejo para todos los riverplatenses.

Otra vez vuelve victorioso desde la provincia de Mendoza. Un triunfo trabajado, con algo de suerte quizás, pero con la idea de atacar constantemente aun cuando el rival no lo dejaba manejar los hilos de un partido complicado. Pero siempre es bueno trabajar después de haber conseguido los 3 puntos. Anda derecho el equipo que conduce Gallardo, tan derecho que será difícil que algún equipo lo jorobe de aquí al final del semestre.

Foto: Olé 

Alexis Emmanuel Fuma
@alesn08

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